jueves, 15 de abril de 2010

El Ruego.

Guillermo se postraba en un iglesia y pedía a Jesús crucificado que le de fuerzas para sacar un proyecto adelante. Más que todo necesitaba fuerzas para no caer en el desencanto y renunciar. Se quería casar y no podía darse el lujo de perder su trabajo, no solo de amor se vive, se decía.

Rogaba al cielo que escuchara sus palabras y que el proyecto avanzara. No solo la ciudad ganaría sino sería el, con su ahora esposa, quien podrían comenzar una nueva vida juntos.

El cielo escucho y el proyecto avanza, sin embargo ella ya no esta en su vida. A pesar que hay un vació en su corazón, los planes y proyectos se dan, solo que ahora , ya sin ella.

No es que el cielo escuche las ruegos parcialmente si no que hay decisiones que no dependen de Dios sino de los corazones de los hombres.

1 comentario:

  1. solamente nosotros tenemos el poder de trazar el camino de nuestras vidas..
    las decisiones dependen solamente de cada uno!
    me gusto...

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