Pancho Reascos se sentía orgulloso. Había ayudado a que un par de gobiernos corruptos, caigan ante la presión popular. Sus largas horas en la radio y sus discursos revolucionarios le acercaban a la lucha del Che. Todo aquel que entendiera que la culpa de la pobreza de su país no era del mismo pueblo sino del imperio explotador y miserable hoy tendría su venganza.
Esta vez había ganado el pueblo y plasmaría sus ideas de cambio guste o no guste a todos. Todo aquel que no pensase igual era el enemigo o tenía demasiado dinero para no entender el sufrimiento de la gente.
Al poco tiempo el nuevo gobierno acorralaba a todo aquel con una idea diferente. Era necesario utilizar las mismas armas que el enemigo imperialista hambreador, esta vez las armas eran los medios de comunicación y las balas cada mensaje que adoctrinaría al pueblo. Lo mejor de todo es que quien más acertado para este trabajo que Pancho y claro este sería bien pagado. Y es que alguien tenía que ganar el contrato de medios del gobierno, al final sería poco revolucionario que una radio yanqui o capitalista gane dinero.
lunes, 12 de abril de 2010
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