Carolina lloraba aquel día de lluvia. Extrañaba a un amor, hoy lejano. Se habían dejado hace tanto, que no entendía cómo es que le pensaba. El tenía novia y si bien se hablaban de vez en cuando jamás abrían sus corazones.
Ella escuchó a su ángel guardián que le decía: llámalo! Mientras ella contestaba: Cuando uno dice lo que siente, le va mal. Al mismo tiempo su amor, hoy lejano, le decía a su ángel de la guarda con un suspiro: Si solo ella me dijera que aun me extraña podría decirle que jamás deje de amarla.
domingo, 11 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario