Hoy murió mi vecino. Lo había conocido desde pequeño. Su hija me presentó a la que me daría mi primer beso, jugamos carnaval, celebramos cumpleaños, algunas veces nos dimos un abrazo de año nuevo y siempre lo saludé antes de ir al colegio. Hoy murió y me sentía un poco nostálgico.
En su velorio, la gente lo echaba de menos y muchos lloraban. Detrás de mí una mano huesuda me toco el hombro y escuché: No se porque tanto llanto y drama, al final todos se encontrarán en un lugar más alegre que esto que ustedes llamán vida.
miércoles, 28 de abril de 2010
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