Tercer día en Tokio, a pesar de ser primavera aun hace frío. Hay muy poca información en ingles y al no saber el idioma, Cosme, un consultor de Zimbabwe, Mario, un croata ,y yo, nos lanzamos a la aventura. Introducimos un par de monedas en el dispensador de boletos y vamos con destino a Shinjuku.
Shinjuku es la estación de metro más grande de Tokio, moviliza alrededor de 3.6 millones de personas al día. Nos apretujamos en el metro y todos estamos pendientes de escuchar o ver alguna señal que nos diga que estamos en el camino correcto. Al final llegamos a la estación y salimos para ver un espectáculo que es difícil de describir con palabras.
Luces, muchas luces, miles de personas cruzan las calles apresuradas, unas sonríen, otras miran al piso, novios tomados de la mano, ejecutivos, amas de casa y jóvenes colegiales, todos en un mismo lugar.
Cosme comenta que en su país la gente se desplaza en buses vetustos, Mario dice que la transportación ha avanzado mucho después de la guerra y yo solo pienso en el tráfico de mi ciudad. Tres historias de personas unidas por la coincidencia en un lugar que es testigo de millones de historias más. Es bien seguro que a pesar de haber tanta gente, la estación del metro se da avasto para llorar, reir y soñar con cada uno de sus visitantes.
jueves, 22 de abril de 2010
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