Te llamé entusiasmado hace algunos meses. Te contaba que compre unas copas de vino y que las usaríamos cuando nos casemos.Tomaríamos vino con quezos y siempre brindaríamos por nuestro amor. Es que tu y yo guardábamos una intimidad que jamás había sentido. Algunas veces parecía que leías mis pensamientos y quizá si afinabas tu oído hasta podías escuchar mi corazón.
Hoy saque una de nuestras copas y a pesar que ya no estas,la llene de agua y dí un suspiro. No brinde por nosotros pero pensé en ti. A veces pretendo que charlamos por horas y me sacas una sonrisa. Debo confesar que hoy me enoje mucho contigo, más que por tus últimas palabras me duele mucho el eclipse de tu ausencia.
miércoles, 28 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario