Cartago había decidido volver a ser un imperio y por eso necesitaba un nuevo puerto para extender sus fronteras. Habían intentado hacerlo ellos mismo pero habían pasado años para encontrar un buen lugar y claro, la falta de dinero era un limitante. Los comerciantes hispanos reconocidos por su honradez y técnica, se ofrecieron a realizar el proyecto y el rey de cartago designo a unos nobles y generales de su ejercito para que supervicen el proyecto.
Terminaron el puerto pero este no era bueno para las grandes lluvias y pocos barcos podían atracar en el muelle. Los nobles y los generales de Cartago recibían mujeres y monedas de oro para hacerse de la vista gorda sobre el proyecto y los comerciantes hispanos se enriquecían demasiado.
La ambición les había hecho actuar diferente que en su país o siempre fueron así pero seguro en hispania no harían lo mismo por miedo a su rey y a la ley. Los peores fueron los hombres de derecho de Cartago que vendieron su alma por placeres pasajeros y un par de sacos de pimienta.
Cartago nunca pudo volver a ser imperio y en vez de una gran ciudad hoy se veía ruinas y pasto seco. Un cachorro de chacal que pasaba junto a su madre le pregunto: Porque Cartago nunca pudo reponer su gradesa? A lo que la madre Chacal respondió: El hombre nos dice depredadores cuando ellos con su ambición destruyen civilizaciones enteras y hasta sueños como la Cartago de la reina Dido.
Desde ese día muchos comerciantes, nobles y hombres de ley serían despreciados incluso por un chacal.
martes, 6 de abril de 2010
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