En muchos países de latino América aun se tiene gente que carga las compras de las señoras de buenas familias. Esto lo hacen en costales que llevan en sus espaldas, sostenidas por una soga en su cabeza. Estas personas son conocidas como cargadores y si bien todo trabajo es digno, estas personas son tratadas como bestias de carga.
Rafael moría de angustia y su corazón le estallaba. Se había tratado con un cardiologo y su ruptura sentimental lo había dejado con un corazón débil, presión alta y mucho colesterol. Se preguntaba mil veces porque había pasado todo esto, al final, el había puesto todo su corazón y su alma en aquella mujer.
Pasaban los meses y el seguía igual. Un día vió a un cargador en el mercado. En ese instante se estremeció pensando: los cargadores soportan en sus espaldas el peso de su trabajo, como esclavos. Yo en cambio soporto el peso de su recuerdo como esclavo del pasado.
San Sebastían, el santo que sería muerto por su legión al verlos decía: Los dos deberían ser libres.
jueves, 15 de abril de 2010
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