jueves, 1 de abril de 2010

El pastel

Santiago se sentía vacío, algo le faltaba en su vida. Ya ni siquiera era su corazón incompleto o su falta de sueño, era algo más. Un día sin previo aviso entro a su casa, Paola y le entrego un pastel. Le abrazo dijo disfrútalo y se marchó.

Santiago si bien no se sentía aun feliz sintió: Es interesante saber lo que puede hacer una sonrisa de un amigo. Si bien aun no he sanando las heridas y no encuentro un que en la vida, hay ciertos días que estas inyecciones de emoción y cariño son vitaminas para mi alma.

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