jueves, 1 de abril de 2010

Soberbia.

Rebeca había nacido bella, era inteligente y al ser princesa había heredado una gran fortuna. Todos los días se veía al espejo y sabía que podía tener a cualquier hombre a sus pies. Quizá incluso podía ser como Elena de troya e iniciar una guerra si quisiera.

Un día un caballero se le acerco y le dijo: Bella Rebeca acepta esta flor que corte en el prado. Rebeca despreció el obsequio sintiéndose ofendida por tan miserable presente. Días más tarde un príncipe le invitó a pasear en su carruaje, pero ella no acepto al ver que el carruaje era de madera y no de oro.

Pasaron los años y un joven pintor se equivoco al poner un color de ojos diferente en el retrato de la princesa, le hiso expulsar de palacio a pesar que el pintor había pedido mil perdones. Para ella el amarillo no era el color de sus ojos miel.

Paso el tiempo y Rebeca fue cambiando, el tiempo hacía lo suyo y al final se convirtió en una anciana. Una Noche al ver que la muerte le tomó de la mano le pregunto. Porque muero sola si fui tan bella, inteligente y rica?. La muerte le acaricio el rostro y le dijo: Querida princesa todos esos atributos no son suficientes, si es que existe soberbia en tu corazón.

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