jueves, 1 de abril de 2010

El Lavador de Autos.

Es jueves tarde y un anciano sin dientes me dice como todas las semanas: Para mañana jefe? Yo le digo claro, lave mi auto le pago por anticipado. El mide quizá 1 metro y medio, tiene arrugas y su mirada es un poco perdida. La vida quizá se le escapó o quizá no ya que sonrie siempre. No se donde vive, ni si quiera se como se llama pero trabaja todos los días, lavando autos. A las 8 am comienza sus labores como cualquier oficinista o burocrata y si bien no timbra su entrada, siempre es puntual.

Viendo este ejemplo de trabajo, me pregunto si en verdad tengo derecho a quejarme de estar solo o porque los proyectos no avanzan. Quizá tengo ya suficiente con una cabeza y un par de manos para resolver mi vida.

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